Hace unos días tuve el placer de conocer a la periodista Mar Galtés. A raíz de nuestra conversación ha publicado mi perfil en La Vanguardia, el cuál os invito a leer en la publicación online del diario o en esta misma página. Agradecer a Mar Galtés la publicación y a Gusi Béjer mi tan divertida caricatura!

“Al final he conseguido unir mi vocación humanista con mi interés por la ciencia: la base de lo que ofrecemos está en la tecnología, pero el de servicios es un sector de personas, en el que puedo crecer y ayudar a crecer a la gente”. Miguel Planas pasó años por el mundo como ejecutivo y volvió a Barcelona decidido a hacerse un hueco en el ‘quién es quién’ de la ciudad. Planas es consejero delegado de Near, consultora tecnológica que creó en el seno del grupo industrial vasco Inssec para el que trabajaba. Aunque desde junio, Near es Necsia, y Planas es su máximo accionista, con el 60%; el otro 40% está en manos de Pedro Fontana, quien le acompaña y le abre puertas en su nuevo camino emprendedor.

Nacido en julio de 1969 en Bilbao, de padre catalán y madre vasca, Miguel Planas Arruti se trasladó a Catalunya a los diez años. Estudió en las Teresianas, luego “a mí me gustaba la química y la filosofía, pero mi familia me hizo estudiar Económicas y Empresariales, como también me hicieron ser políglota: desde los tres años aprendí alemán, luego francés e inglés; desde los seis años me mandaban interno los veranos. Y estoy muy contento”.
Su primer trabajo “de verdad” fue en el grupo de componentes para la automoción Lear, en 1994: “estuve en Detroit y en Alemania. Comonté y codirigí el grupo en Brasil, luego en Argentina”. De esa época en la que su único cliente era Volkswagen, recuerda especialmente a Ignacio López de Arriortúa, Superlópez. “Me preguntó: ‘Qué es el cliente?’ Le dije: ‘el rey’. Y me abroncó. ¡Es el emperador!”. Luego volvió a Europa: Lear montaba una planta en Portugal, y se fue a trabajar para uno de sus proveedores, la multinacional belga Recticel, como director general. “Arrancaba proyectos, consolidaba y a por otro, montar fábricas, montar empresas”… primero la familia le seguía, luego decidió esperarle en Barcelona.

Fue hacia 2004 cuando “para promocionar tenía que ir a Bruselas, ya no podíamos crecer más en la Península Ibérica, y decidí cambiar. Hice un curso en el IESE, y al día siguiente entré en el grupo Inseec”. Cuenta que él pensaba que le contrataban para Cie, que es la división de automoción, “pero no: querían a alguien con mentalidad automoción para trasladarlo a la parte tecnológica del grupo, Dominion, de infraestructuras de telecomunicaciones”. Así pues, se fue especializando en seguridad de las infraestructuras para administración pública (cuerpos de seguridad, transporte). Entonces “vimos que había un vacío en las corporaciones españolas en software de seguridad, de colaboración”, y nació Near.

Ahora está al frente de su propia empresa, pero “yo sigo siendo ejecutivo. Me considero más empresario que emprendedor: monto las cosas y las consolido, y aplico profesionalidad desde el día uno”. Identifica su etapa anterior en automoción con unas funciones más de “capataz”, la de ahora en servicios requiere más “liderazgo”. Se manifiesta un gran aficionado a la lectura, un “hard reader” de filosofía, psicología, ciencia y tecnología. “Leo diez horas a la semana, y elijo mucho, hago lectura/estudio”. Se ha sumergido en la tercera revolución industrial de Jeremy Rifkin, relee a Goleman, tiene “siempre 5 o 6 libros empezados”; novelas no, “sólo por compromiso”.

Planas derrocha nervio, energía y contundencia: “Yo no tengo aficiones, tengo pasiones”: su trabajo, la lectura. el esquí de montaña “como reto, sacrificio, búsqueda de los límites y el sufrimiento”. Y el mar, y viajar con su mujer y tres hijos “a sitios remotos”.

Le gusta explicar que “estamos en una revolución social, tecnológica y moral: aprendemos sólo cuando nos hundimos, aunque faltan cosas por llegar”. Su diagnóstico: “La década anterior fue la de las infraestructuras. Ahora hay que sacarles jugo”. Este el momento de la inteligencia artificial, el que quiere aprovechar Necsia. “Podemos tener todos los datos, es barato almacenarlos: ¡hay que saber explotarlos! Convertir los datos en información útil. De la movilidad sólo estamos viendo la punta del iceberg”. Ésta ha sido también su evolución personal, de las infraestructuras al cloud computing. “Empresas no muy grandes ya pueden acceder a hacer algoritmos tremendamente complejos que antes sólo podía hacer IBM”.

“Me considero un innovador, soy muy curioso, no me importa ser políticamente incorrecto y decir chorradas: eso es necesario para innovar”. Y en paralelo a Necsia, Planas, junto a Fontana y Gabriel Ferrater, puso en marcha el año pasado Nubalia, un laboratorio de ideas, consultora de innovación e incubadora de empresas.

“Yo soy de la vieja escuela. De trabajar, trabajar y trabajar, creo en lo de meter horas. Procuro ser un ejemplo para mi equipo, y soy muy exigente”. Reconoce que eso crea a veces un conflicto generacional: “entra gente joven que no siempre lo entiende. Pero creo que volveremos a estos valores antiguos. Luego se lo pasan bien”. También predica la meritocracia: “estaba demodé, pero creo que vuelve! La gente no debe ganar lo mismo, sino cada uno según se haya formado y según qué parte de su vida quiera dedicar al trabajo, o a seguir formándose”. También le preocupa que haya un “súper ambiente de trabajo: los empresarios tenemos la obligación de generar empleo, pero no es suficiente: debe ser empleo de calidad, debemos contribuir a crear un contexto para que la gente sea feliz, es una obligación moral”. Eso no siempre es fácil: “Yo nunca estoy en la zona de confort, y procuro sacar a la gente. Se quejan, pero luego están súper agradecidos!”.
A Planas le encanta analizar y analizarse, tanto como actuar: “No creo en las grandes estrategias, sino en las grandes ejecuciones. Las estrategias deben ser sencillitas, que se puedan cambiar; creo en los planes de acción”. Se reconoce “curioso y polifacético, interesado por la historia y la política, defensor de la intuición y el instinto”. Y un próximo reto podría ser un doctorado de tipos psicológicos aplicado a la empresa.