El Social Business supone un cambio importante en la forma de trabajar, una nueva realidad para las empresas que abre nuevas vías de comunicación y colaboración. Un estudio de Mckinsey revela cómo esta nueva realidad impacta positivamente en la creación de valor en los sectores de los bienes empaquetados, instituciones financieras, servicios profesionales y la industria de la manufactura avanzada.

La industria de los bienes empaquetados vende un amplio rango de productos que son comprados de forma regular (desde comida envasada hasta detergentes, bebidas, etc.). Además de un fuerte gasto en publicidad y promoción para construir y sostener la lealtad a la marca, este tipo de empresas dependen de un flujo continuo de mejoras en los productos, y extensiones de marcas, por lo que es de vital importancia establecer los requisitos del producto y lanzar correctamente nuevas repeticiones del mismo. Las tecnologías sociales pueden ayudar en ambas áreas.

Las tres fuentes más grandes de creación de valor a través de las tecnologías sociales para compañías en el sector de los bienes empaquetados son: marketing, desarrollo de producto y colaboración empresarial. Se estima que estas tres fuentes pueden generar hasta 300 mil millones de dólares en los próximos diez años en este sector, resultando en un incremento potencial en la productividad desde un 0.6% a un 0.9% al año.Beneficios Social Business

Las tecnologías sociales pueden generar entre 256 y 423 mil millones de dólares anuales en las instituciones financieras, así como proporcionar información valiosa sobre el comportamiento del consumidor y herramientas para construir una percepción positiva de la marca. Además, un análisis histórico del comportamiento puede ser utilizado para ayudar a marcar el precio de los productos, evaluar riesgos, y detectar actividades fraudulentas, beneficiando a las instituciones, y a los consumidores individuales.

Los medios de comunicación sociales también son una gran herramienta para ayudar a anticipar a las instituciones financieras las necesidades futuras de los consumidores. La demanda de muchos productos financieros está fuertemente unida a hechos significativos en la vida de cada persona.

Las empresas de servicios profesionales, más que cualquier otro negocio, son organizaciones sociales innatas. Dependen enormemente en las interacciones sociales –con clientes y entre empleados- para hacer su trabajo y desarrollar nuevos negocios. Dependen de relaciones a largo plazo que están construidas a base de confianza: tratos como liderazgo intelectual, integridad, y confidencialidad son elementos de la reputación de la marca, que hace que las empresas de servicios profesionales  dependan de ellas para atraer nuevos clientes y mantener los anteriormente conseguidos. Entre empresas profesionales, son aspiraciones comunes incitar una colaboración efectiva, así como construir culturas organizativas distintivas. Las tecnologías sociales pueden generar entre 243 y 360 mil millones de dólares anuales dentro de los servicios profesionales.

Las ventas en la industria de la manufactura avanzada en 2011 fueron aproximadamente de 300 mil millones de dólares en el sub-segmento semiconductores, 3.3 billones en automoción, y 140 mil millones en aeroespacial. Muchas de estas compañías también han de integrar componentes o subsistemas de proveedores especializados en cadenas de suministro globales. De esta forma, las empresas del sector pueden beneficiarse considerablemente de una colaboración más efectiva y mayor coordinación en operaciones internas y con partners de la cadena de suministro, así como de una mayor aceleración de la innovación a través de la co-creación. En el sector de la automoción, una industria con gran cantidad de consumidores, las tecnologías sociales podrían aportar beneficios sociales adicionales en las áreas de marketing y ventas.

En general,  encontramos que en cualquiera de los sectores, las empresas que utilizan tecnologías sociales aún permanecen en una etapa temprana. Mientras vemos algunos ejemplos de generación de valor, la mayoría de organizaciones se encuentran sólo en fases iniciales de explotación de esta moda, particularmente en la aplicación de tecnologías sociales en operaciones internas.